Guía · @vanlookeren
Dejar de gastar el modelo caro en trabajo que no lo necesita. Sin cambiar de plan.
Chocar con el límite del plan a mitad de un proyecto casi nunca es por trabajo difícil. Es por volumen: borradores largos, transformaciones repetitivas, resúmenes. Trabajo que consume tokens y no necesita el mejor modelo del mundo.
Entonces son dos modelos, no uno. El caro piensa y decide; el local, que corre en tu máquina y no cobra, ejecuta lo mecánico. No es reemplazar al bueno: es dejar de desperdiciarlo.
Esta es la parte que decide si te sirve o te complica. Sale de 73 delegaciones registradas y puntuadas una por una, no de intuición.
De las delegaciones al modelo local, puntuadas del 1 al 10 según qué tan bien resolvieron comparado con haberlo hecho a mano:
Mirando el log entero el promedio daba 6,10, y con ese número la conclusión era «no vale la pena». Pero ese promedio mezclaba dos cosas distintas: las delegaciones reales al modelo local y otras corridas que nunca pasaron por él.
Separadas, las del modelo local dan 7,57 y las otras 4,58. Mismo dato, conclusión opuesta. Antes de promediar, fijate si estás mezclando poblaciones distintas.
Delegar tiene un costo escondido: revisar y corregir lo que vuelve. La regla que uso es una sola:
Si corregir lo que devuelve te cuesta más del 70% de lo que te habría costado hacerlo vos, dejá de delegar ese tipo de tarea.
Antes de descartarlo del todo, probá con otro modelo: el esfuerzo de corrección depende tanto del modelo como de la tarea, y el cómputo local es gratis — solo cuesta tiempo.
LM Studio con el servidor local encendido. Si todavía no llegaste a eso, empezá por la otra guía: te dice qué modelo te entra según tu RAM.
Está armado como MCP, que es el estándar con el que estas herramientas se conectan entre sí. Por eso el mismo puente sirve igual en Claude Code, Claude Desktop y Codex: se configura una vez.
A partir de ahí le pedís al modelo principal que delegue: «esto pasáselo al local». Arrancá por la tabla de arriba y no por lo difícil.
Lo que hace que esto funcione a largo plazo no es la instalación: es llevar registro. Cada vez que delegues algo, anotá qué modelo usaste, qué le pediste y qué tan bien salió del 1 al 10. Una línea alcanza.
A las pocas semanas vas a saber con datos propios qué conviene mandarle a cuál. Sin eso, cada decisión es una corazonada — y como muestra el promedio de más arriba, las corazonadas sobre estos números fallan.